El próximo sábado 21 de agosto se realizará en Urbano Bar “La Rabel Rock Fest 2010” en Carcarañá (Santa Fe), uno de los eventos más importantes que tiene esta ciudad. Hasta el momento, y después de tres semanas de ventas, hay más de 1.200 entradas vendidas y los organizadores esperan superar las 2.500
Con esta ambiciosa meta, este año se decidió darle una fuerte promoción en lo que es Rosario, San Lorenzo, Beltrán y también en el norte de la provincia de Buenos Aires. Este mega evento está apuntado para el público en general y especialmente para los jóvenes de entre 25 y 30 años. Sin embargo, y luego de la buena repercusión que tiene El Mítico Rabel Rock entre los mayores, la organización ofrece un vip pensado para gente grande. “Fue pensado no sólo para que los mayores de 35 años tengan su lugar propio en la fiesta, sino para que además disfruten de la fiesta en un ambiente calefaccionado y confortable, con una atención más personalizada, integrando de esta manera a todos los que quieran ser parte de la fiesta”, aseguró, uno de los organizadores.
En cuanto a las expectativas para esta edición, la organización se mostró más que optimista y aseguró: “Seria muy bueno que con el tiempo la “Rabel Rock Fest” se consolide como la mayor fiesta a nivel nacional y que toda la ciudad pueda vivirla y sentirla como algo que nos pertenece”, concluyó.
De momento, se sabe que este año la fiesta contará con siete carpas temáticas, más de 20 barras, un lugar exclusivo y con ingreso propio para mayores de 30 y hasta un desfilódromo. ¿De qué se trata el desfilódromo? No es otra cosa que un acceso a la fiesta de unos 100 metros y flanqueado por tribunas, que responde a una curiosidad más de este fenómeno: la gente que se acerca a ver el ingreso de los grupos de Rock invitados.
URBANO BAR AV BELGRANO 1562 CARACARAÑA, COMO LLEGAR:
“ Late, late, late, late, Noolaa!!!!, late, late, late, Nolaaaa!!.... se sienten unos pasos firmes y un golpe ascendente en el que la velocidad se reconoce a si misma, echa a volar por el aire a Corbalán, Guendulain, hasta la doble de Almeyda y Ortega y el Dani Garnero planeaban entre tantas otras caras (solo Primo de Belgrano de Córdoba se salvaría por ser la más difícil). El elástico se afloja en cuatro tobillos , la soga desvanecida en el piso, hasta del cielo de la rayuela llegan gritos, nadie pide corra,un tatin a medio abrir, todo permanece inmóvil, excepto allí. Despojado en un nanosegundo de su posesión más preciada, puesta ahora a merced del otro guardapolvos. Irracional, su cabeza girando en trescientos sesenta grados, ojos de lince, las imágenes se mezclan entre quienes aprovechan la situación (y luego dirían haberlo querido ayudar a juntar) y los mosaicos de un patio, de fútbol decorado. Se encuentra solo y rodeado (todos son potenciales culpables), de rodillas y a los manotazos al piso, intentando, como sea, arrugados y con tierra, rescatar algún que otro defensor o volante por derecha, eso ya no importaba. Desde ese día comenzó a usar bandas elásticas (gomitas) y pantalón de gimnasia con cierre, de todos sospechaba. Cuanta Inseguridad, Que Inseguridad!!!!!!!! “
Aunque muchos hombres temen la caida del pelo, aceptarla y procurarse una imagen con la que sentirse a gusto es un paso importante en la vida de un calvo
Los españoles dicen calvo, los argentinos decimos pelado. Hay una diferencia esencial en el modo de adjetivar y describir la masculina carencia de pelos en la cabeza. Además, hoy se ha colado una tercera denominación, rapado, que pertenece a otra categoría, a menudo tramposa y vergonzante, enmascarada como marca generacional, elección libre del usuario. Minga!!
No es lo mismo…“Estar afectado por un problema capilar” no es lo mismo que ser pelado. Este eufemismo –suele servir para trasladar lo que se vive como una condición asumida –ser pelado– al resbaladizo territorio de la enfermedad según un perverso (e interesado) razonamiento: la calvicie es una enfermedad que por lo tanto puede y debe ser combatida. Uno –para estos mercachifles psicopateadores– debería terminar sintiéndose, además, culpable de ser pelado. “Nunca hiciste nada” te dirá ella con odio alimentado por la internacional de la salud, mientras conversos televisivos muestran diariamente su progreso capilar sin necesidad de pasar avisos, desandan en semanas, a fuerza de implantes y repugnantes almácigos de pelo lo que los morosos años lograron con minuciosa tenacidad. Una trampa infernal.
El pelado argentino, como buen argentino, es antes que nada una víctima: al pelado lo pelaron. El tuvo pelo y se le cayó, “se le volaron las chapas”. ¿Quién lo peló? La Vida, el Tiempo, el que marchita y hace caer las hojas, el viento que arrastra y erosiona. Es un tema tanguero, aunque no tematizado con la intensidad que han merecido las canas, más románticas y, además, afines con la imagen maternal, esa viejita de cabellos de plata... Al criollo arrasado por la calvicie le queda siempre la posibilidad de mostrar la foto infantil de culito al aire y con rulos, remitirse a pasados esplendores de los que fue despojado: tuvo y ya no tiene más. Mientras en el calvo el páramo es la calavera que sube y pide permiso, en el pelado es un factor exterior el que barre, doblega, esteriliza.
Para final, lo obvio: ser pelado no es pelarse. Paradójicamente, hoy está de moda entre los jóvenes que comienzan a no serlo, apurar el trago, enmascarar la condición irreductible o la tendencia a ser y terminar pelado con un gesto de supuesta elección. Si siempre ha sido penoso y habitual motivo de mofa y escarnio el pelado vergonzante que dibuja, camufla, entreteje o implanta, no es mejor el totalizador rapado moderno que quiere vender como elección personal por el absurdo una condición dada por el hado. Se equivoca: no es pelado el que quiere. No es para todos.
¿Son los calvos más viriles?
Respuesta: Mentira. Hay pelados muy viriles y pelados muy “nenitas”…
PELADOS VIRILES:
PELADOS NO TAN VIRILES:
¿Es perjudicial lavarse el pelo todos los días?
Respuesta: Verdad. Si es perjudicial. En individuo de la primer imagen la última vez que se lavo el pelo fue para el carnaval de 1976 donde bailo en la comparsa “Maringa” disfrazado de brujo. Mientras que el que se ve en la fotografía mas abajo, debido a su trabajo en el puerto se baña hasta 3 veces por día.
SIN AGUA (desde 1976) :
CON ABUNDANTE AGUA:
¿Si me rapo la cabeza me crecerá el pelo mas fuerte?
Respuesta: Mentira. Esta persona durante su infancia lucia una hermosa cabellera abultada, ante los primeros síntomas de caída de cabello comenzó a raparse. En la actualidad se ve a las claras los primeros síntomas de alopecia.
Y vos?? En que fase te encontras….??
VIDEO: EL "TIO" LUIS ENTREGA LA PELUCA A DARIO LUIS
Muchos lo ven como una posibilidad muy lejana, la mayoría de mis amigos aseguran hoy que no ven razón alguna para contraer matrimonio. Se quieren, y en ello encuentran una justificación sobrada para vivir juntos. Están pasando cosas “raras” por un lado la comunidad gay logro tras una extensa y tediosa lucha obtener el derecho a lo que denominaron “unión civil”, desde el otro bando las parejas heterosexuales están cada vez mas lejos del matrimonio.
Los teóricos ultra religiosos encuentran explicaciones a este fenómeno y afirman que las leyes y los usos sociales han arrebatado al matrimonio todo su sentido, resaltando 3 causas: a) la admisión del divorcio elimina la seguridad de que se luchará por mantener el vínculo; b) la aceptación social de “cañitas al aire” extramatrimoniales suprime la exigencia de fidelidad; y c) la difusión de “anticonceptivos” desprovee de relevancia y valor a los hijos.
Entones.. por que casarse? Qué queda, entonces, de la grandeza de la unión conyugal?, qué de la arriesgada aventura que siempre ha sido?, con qué objeto «pasar por la iglesia o por el juzgado?
La respuesta a estas preguntas es muy simple y me la dio mi único amigo que paso por el altar….“Te tenes que casar para hacer un fiestón a lo Maradona y un buen video bien, bien loco..es la que va”. Que mas…
En vísperas del casamiento de Fabri y a unos meses del casorio de Javier, y como estos pibes hacen todo como manda la ley, no se casan sin un previo compromiso, por eso podemos ver en el cuarto dedo de la mano izuierda de Javier un hermoso anillo... por que??
..Existe una leyenda China que lo explica de una manera muy bonita y sobretodo convincente: * Los pulgares representan los padres. * Los índices representan los amigos y hermanos. * El dedo medio te representa a ti mismo. * El cuarto dedo representa la unión con tu pareja. * El dedo meñique representa a los hijos.
Une las manos palma con palma, después, une los dedos medios nudillos con nudillo (como muestra la imagen). 1. Intenta separar los pulgares, se separan pues los padres no están destinados a vivir contigo hasta le día de tu muerte. 2. Ahora intenta separar igual los dedos índices (representan a tus hermanos y amigos), notarás que también se abren porque ellos se van, y tienen destinos diferentes como casarse y tener hijos. 3. Intenta ahora separar de la misma forma los dedos meñiques (representan a tus hijos) estos también se abren porque tus hijos crecen y cuando ya no te necesitan se van, únelos de nuevo. 4. Finalmente, trata de separar tus dedos anulares (el cuarto dedo que representa a tu pareja) y te sorprenderás al ver que simplemente no puedes separarlos…Eso se debe a que una pareja está destinada a estar unida hasta el último día de su vida y es por eso porque el anillo se usa en este dedo.
Reina del Salame de Milán y conocida en el mundo por la afamada harina Semino, súbdita del desempleo, la ciudad de Carcarañá es destripada todos los días desde sus bolsas de residuos. Por ejemplo, el domingo 9 de agosto, a las 19,40, en el corazón del barrio de 9 de Julio, en la calle Sarmiento y 9 de Julio, en apenas una cuadra cinco cartoneros conviven y disputan lo que hay adentro de las delgadas fundas de plástico negro. Palpan, meten mano, extraen: cartón, sobre todo, papel de diarios o la gema más preciada, papel blanco, restos de trabajo oficinesco. Otros pasarán luego por el plástico o el vidrio. Si llega a aparecer un cartucho de computadora en desuso dan una celebratoria vuelta olímpica: habrá entre ocho y diez pesos extras cuando se lo venda a los recargadores.
Pero los cartoneros no esperan milagros. Esperan sí, hacer entre diez y quince pesos por jornada, un poco más un poco menos, según pinte cuando vendan su carga a los acopiadores que a su vez lo revenderán a las empresas que volverán a fabricar papel que será otra vez consumido y otra vez arrojado y recogido por los cartoneros que a su vez...
En la Carcaraña el cartoneo ha llegado a su cumbre y ha comenzado su crisis: entre 2001 y 2002 los reclutas de estos ejércitos de la noche pasaron de 2 mil a 4 mil aproximadamente. Una cuarta parte son cirujas históricos (cuchuflito, el viejo de blanca barba larga, que muchos dicen que es Yabran o el lejendario Iaio Galazo, ciruja y criador de galgos) el resto son ex mozos, ex metalúrgicos, ex mucamas, ex zapaterasex algoque han dejado de ser en los años 90, para pisar el siglo XXI con zapatillas de ciruja, unas reebok gastadas, por qué no, pero en buen estado, admiradas con sorpresa, por primera vez, como recién nacidas adentro de una bolsa.
La trayectoria vital de una/un cartonero tiene estos pasos cantados 1) vida de trabajador relativamente formal; 2) desempleo; 3) abismos materiales, familiares y psicológicos varios; 4) inmersión en las bolsas de la basura. En este caso podemos ver a Gustavo Andrucci, un conocido empresario de la industria Mueblera tratando de torcer su cruel destino, recorriendo las calles Carcarañenses para ganarle de mano a los camiones de la Empresa MIGNACO. Su fe es inconmovible "¿Viste que nos íbamos a arreglar?", dice don Gustavo a la parentela que lo acompaña desde su barrio mientras empuja un changuito que supo de tiempos mejores. La observación del neogrotesco carcarañense no está mal: en muchos casos, son los afamados empresarios son los que salen a cartonear cuando la miseria arrincona.
En Carcaraña poco más de la mitad de la basura se compone de materias orgánicas, un 17 por ciento es papel y cartón, un 15 es plástico, el 6 por ciento vidrio. El material de demolición, la madera y el metal suman un 7 por ciento y cerca del 3 por ciento restante es tela. El Gobierno de la Ciudad calcula que el cartoneo saca del circuito de la basura un cinco por ciento, las empresas de recolección se quejan de que esos porcentajes llegan en verdad al 15 por ciento algo que, denuncian, los perjudica pues cobran por tonelaje. Según las estadísticas llevadas a cabo por el propio dueño de la empresa Recolectora Javier Eugenio Mignacola Ciudad produjo en 2001 un 30 por ciento menos de residuos que en 1999 y este año se calcula una nueva baja del 25 por ciento.
Gustavo, de 27 años , se viene desde el barrio la ensalada hasta el 9 de Julio, Barrio donde se encuentra la mayor riqueza de la cuidad, a las 22 ya tiene su carro completo con unos cien kilos. Calcula y dice: "Aca son todos chetos…acá esta la papota del pueblo, en mi barrio éramos cuatro o cinco los que hacíamos esto, te los puedo nombrar si queres, Lukon, Santanchini, Tontarelli y Tete Fromenz. Te hablo de ocho meses atrás. Ahora es la mitad del barrio. Yo vendo al mejor postor. Nos venimos desde allá, con cuatro o cinco. Hacemos un circuito por calles paralelas hasta acá. Si querés que te diga la verdad, yo no quiero entrar a una fábrica en las condiciones que hoy se ofrecen. Hay montones de lugares en los que vos trabajás un mes sin saber si vas a cobrar, y otro montón te despide y nunca te paga. Si de milagro te quedás, que es como haber encontrado laburo otra vez, te pagan en puchos y nunca sabés cuándo. Acá sé que tengo mis pesitos todos los días."
La merma de basura se choca con la saturación de cartoneros. En las zonas de relativo consumo, las bolsas son "cirujeadas" una media docena de veces desde que se posan en el cordón de la vereda hasta que los camiones elefante se las tragan rumbo al barural de Mignaco. El fenómeno cartonero había crecido, claro, al ritmo de la recesión y del desempleo pero explotó más aun con la devaluación del peso, ya que el papel tiene valor dólar. Este año se pasó a pagar 35 centavos el kilo de papel o de cartón25 centavos más que en los años del 1 a 1. Entonces, muchos de los arrojados del trabajo formal, ya con los ojos fijos en el precipicio, se colgaron de la última baranda: el cirujeo.
Pero ya en el último recodo del año en el que la basura subió de precio, las cosas se complican para quienes remontan las calles: muchos porteros han decidido vender directamente los diarios a unas camionetas que pasan a buscarlos y pagan 30 centavos el kilo; muchas empleadas domésticas se han enterado del valor de papel y cartonean en su trabajo; entidades solidarias (cooperadoras escolares, o de hospitales, comedores públicos) comprometen a consorcios o a empresas para que les donen sus residuos.Es una apoteosis de la basura.
A un costado de la cancha había yuyales y, más allá, el terraplén del ferrocarril. Al otro costado, descampado y un árbol bastante miserable. Después las otras dos canchas, la chica y la principal. Y ahí, debajo de ese árbol, solía ubicarse el viejo.
Había aparecido unos cuantos partidos atrás, casi al comienzo del campeonato, con su gorra, la campera gris algo raída, la camisa blanca cerrada hasta el cuello y la radio portátil en la mano. Jubilado seguramente, no tendría nada que hacer los sábados por la tarde y se acercaba al complejo para ver los partidos de la Liga. Los muchachos primero pensaron que sería casualidad, pero al tercer sábado en que lo vieron junto al lateral ya pasaron a considerarlo hinchada propia. Porque el viejo bien podía ir a ver los otros dos partidos que se jugaban a la misma hora en las canchas de al lado, pero se quedaba ahí, debajo del árbol, siguiéndolos a ellos. Era el único hincha legítimo que tenían, al margen de algunos pibes chiquitos; el hijo de Norberto, los dos de Gaona, el sobrino del Mosca, que desembarcaban en el predio con las mayores y corrían a meterse entre los cañaverales apenas bajaban de los autos. —Ojo con la vía íalertaba siempre Jorge mientras se cambiaban. —No pasan trenes, casi ítranquilizaba Norberto. Y era verdad, o pasaba uno cada muerte de obispo, lentamente y metiendo ruido. —¿No vino la hinchada? íya preguntaban todos al llegar nomás, buscando al viejoí. ¿No vino la barra brava? Y se reían. Pero el viejo no faltaba desde hacía varios sábados, firme debajo del árbol, casi elegante, con un cierto refinamiento en su postura erguida, la mano derecha en alto sosteniendo la radio minúscula, como quien sostiene un ramo de flores. Nadie lo conocía, no era amigo de ninguno de los muchachos. —La vieja no lo debe soportar en la casa y lo manda para acá íbromeó alguno. —Por ahí es amigo del referí —dijo otro. Pero sabían que el viejo hinchaba para ellos de alguna manera, moderadamente, porque lo habían visto aplaudir un par de partidos atrás, cuando le ganaron a Olimpia Seniors. Y ahí, debajo del árbol, fue a tirarse el Soda cuando decidió dejarle su lugar a Eduardo, que estaba de suplente, al sentir que no daba más por el calor. Era verano y ese horario para jugar era una locura. Casi las tres de la tarde y el viejo ahí, fiel, a unos metros, mirando el partido. Cuando Eduardo entró a la cancha —casi a desgano, aprovechando para desperezarse— cuando levantó el brazo pidiéndole permiso al referíí, el Soda se derrumbó a la sombra del arbolito y quedó bastante cerca, como nunca lo había estado: el viejo no había cruzado jamás una palabra con nadie del equipo. El Soda pudo apreciar entonces que tendría unos setenta años, era flaquito, bastante alto, pulcro y con sombra de barba. Escuchaba la radio con un auricular y en la otra mano sostenía un cigarrillo con plácida distinción. —¿Está escuchando a Central Córdoba, maestro? —medio le gritó el Soda cuando recuperó el aliento, pero siempre recostado en el piso. El viejo giró para mirarlo. Negó con la cabeza y se quitó el auricular de la oreja. —No ísonrió. Y pareció que la cosa quedaba ahí. El viejo volvió a mirar el partido, que estaba áspero y empatadoí. Música ídijo después, mirándolo de nuevo. Algún tanguito? —probó el Soda. —Un concierto. Hay un buen programa de música clásica a esta hora. El Soda frunció el entrecejo. Ya tenía una buena anécdota para contarles a los muchachos y la cosa venía lo suficientemente interesante como para continuarla. Se levantó resoplando, se bajó las medias y caminó despacio hasta pararse al lado del viejo. —Pero le gusta el fútbol —le dijo—. Por lo que veo. El viejo aprobó enérgicamente con la cabeza, sin dejar de mirar el curso de la pelota, que iba y venía por el aire, rabiosa. —Lo he jugado. Y, además, está muy emparentado con el arte —dictaminó después—. Muy emparentado. El Soda lo miró, curioso. Sabía que seguiría hablando, y esperó. ---Mire usted nuestro arquero —efectivamente el viejo señaló a De León, que estudiaba el partido desde su arco, las manos en la cintura, todo un costado de la camiseta cubierto de tierra—. La continuidad de la nariz con la frente. La expansión pectoral. La curvatura de los muslos. La tensión en los dorsales —se quedó un momento en silencio, como para que el Soda apreciara aquello que él le mostraba—. Bueno... Eso, eso es la escultura... El Soda adelantó la mandíbula y osciló levemente la cabeza, aprobando dubitativo. --Vea usted —el viejo señaló ahora hacia el arco contrario, al que estaba por llegar un córner— el relumbrón intenso de las camisetas nuestras, amarillo cadmio y una veladura naranja por el sudor. El contraste con el azul de Prusia de las camisetas rivales, el casi violeta cardenalicio que asume también ese azul por la transpiración, los vivos blancos como trazos alocados. Las manchas ágiles ocres, pardas y sepias y Siena de los mulos, vivaces, dignas de un Bacon. Entrecierre los ojos y aprécielo así... Bueno... Eso, eso es la pintura. Aún estaba el Soda con los ojos entrecerrados cuando al viejo arreció. —Observe, observe usted esa carrera intensa entre el delantero de ellos y el cuatro nuestro. El salto al unísono, el giro en el aire, la voltereta elástica, el braceo amplio en busca del equilibrio... Bueno... Eso, eso es la danza... El Soda procuraba estimular sus sentidos, pero sólo veía que los rivales se venían con todo, porfiados, y que la pelota no se alejaba del área defendida por De León. —Y escuche usted, escuche usted... —lo acicateó el viejo, curvando con una mano el pabellón de la misma oreja donde había tenido el auricular de la radio y entusiasmado tal vez al encontrar, por fin, un interlocutor válido—... la percusión grave de la pelota cuando bota contra el piso, el chasquido de la suela de los botines sobre el césped, el fuelle quedo de la respiración agitada, el coro desparejo de los gritos, las órdenes, los alertas, los insultos de los muchachos y el pitazo agudo del referí... Bueno... Eso, eso es la música... El Soda aprobó con la cabeza. Los muchachos no iban a creerle cuando él les contara aquella charla insólita con el viejo, luego del partido, si es que les quedaba algo de ánimo, porque la derrota se cernía sobre ellos como un ave oscura e implacable. —Y vea usted a ese delantero... —señaló ahora el viejo, casi metiéndose en la cancha, algo más alterado—... ese delantero de ellos que se revuelca por el suelo como si lo hubiese picado una tarántula, mesándose exageradamente los cabellos, distorsionando el rostro, bramando falsamente de dolor, reclamando histriónicamente justicia... Bueno... Eso, eso es el teatro. El Soda se tomó la cabeza. —¿Qué cobró? —balbuceó indignado. —¿Cobró penal? —abrió los ojos el viejo, incrédulo. Dio un paso al frente, metiéndose apenas en la cancha—. ¿Qué cobrás? —gritó después, desaforado—. ¿Qué cobrás, referí y la reputísima madre que te parió? El Soda lo miró atónito. Ante el grito del viejo parecía haberse olvidado repentinamente del penal injusto, de la derrota inminente y del mismo calor. El viejo estaba lívido mirando al área, pero enseguida se volvió hacia el Soda tratando de recomponerse, algo confuso, incómodo. —...¿Y eso? —se atrevió a preguntarle el Soda, señalándolo. —Y eso... —vaciló el viejo, tocándose levemente la gorra—... Eso es el fútbol