sábado, 24 de julio de 2010

NO TE METAS CON LOS CALVOS

Aunque muchos hombres temen la caida del pelo, aceptarla y procurarse una imagen con la que sentirse a gusto es un paso importante en la vida de un calvo
Los españoles dicen calvo, los argentinos decimos pelado. Hay una diferencia esencial en el modo de adjetivar y describir la masculina carencia de pelos en la cabeza. Además, hoy se ha colado una tercera denominación, rapado, que pertenece a otra categoría, a menudo tramposa y vergonzante, enmascarada como marca generacional, elección libre del usuario. Minga!!
No es lo mismo… “Estar afectado por un problema capilar” no es lo mismo que ser pelado. Este  eufemismo –suele servir para trasladar lo que se vive como una condición asumida –ser pelado– al resbaladizo territorio de la enfermedad según un perverso (e interesado) razonamiento: la calvicie es una enfermedad que por lo tanto puede y debe ser combatida. Uno –para estos mercachifles psicopateadores– debería terminar sintiéndose, además, culpable de ser pelado. “Nunca hiciste nada” te dirá ella con odio alimentado por la internacional de la salud, mientras conversos televisivos muestran diariamente su progreso capilar sin necesidad de pasar avisos, desandan en semanas, a fuerza de implantes y repugnantes almácigos de pelo lo que los morosos años lograron con minuciosa tenacidad. Una trampa infernal.
El pelado argentino, como buen argentino, es antes que nada una víctima: al pelado lo pelaron. El tuvo pelo y se le cayó, “se le volaron las chapas”. ¿Quién lo peló? La Vida, el Tiempo, el que marchita y hace caer las hojas, el viento que arrastra y erosiona. Es un tema tanguero, aunque no tematizado con la intensidad que han merecido las canas, más románticas y, además, afines con la imagen maternal, esa viejita de cabellos de plata... Al criollo arrasado por la calvicie le queda siempre la posibilidad de mostrar la foto infantil de culito al aire y con rulos, remitirse a pasados esplendores de los que fue despojado: tuvo y ya no tiene más. Mientras en el calvo el páramo es la calavera que sube y pide permiso, en el pelado es un factor exterior el que barre, doblega, esteriliza.
Para final, lo obvio: ser pelado no es pelarse. Paradójicamente, hoy está de moda entre los jóvenes que comienzan a no serlo, apurar el trago, enmascarar la condición irreductible o la tendencia a ser y terminar pelado con un gesto de supuesta elección. Si siempre ha sido penoso y habitual motivo de mofa y escarnio el pelado vergonzante que dibuja, camufla, entreteje o implanta, no es mejor el totalizador rapado moderno que quiere vender como elección personal por el absurdo una condición dada por el hado. Se equivoca: no es pelado el que quiere. No es para todos.

¿Son los calvos más viriles?
Respuesta: Mentira. Hay pelados muy viriles y pelados muy “nenitas”…

PELADOS VIRILES:

PELADOS NO TAN VIRILES: 


 ¿Es perjudicial lavarse el pelo todos los días?
Respuesta: Verdad. Si es perjudicial. En individuo de la primer imagen la última vez que se lavo el pelo fue para el carnaval de 1976 donde bailo en la comparsa “Maringa” disfrazado de brujo. Mientras que el que se ve en la fotografía mas abajo, debido a su trabajo en el puerto se baña hasta 3 veces por día.

SIN AGUA (desde 1976) : 


CON ABUNDANTE AGUA:

 ¿Si me rapo la cabeza me crecerá el pelo mas fuerte?
Respuesta: Mentira. Esta persona durante su infancia lucia una hermosa cabellera abultada, ante los primeros síntomas de caída de cabello comenzó a raparse. En la actualidad se ve a las claras los primeros síntomas de alopecia.


Y vos?? En que fase te encontras….??


VIDEO: EL "TIO" LUIS ENTREGA LA PELUCA A DARIO LUIS





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